La evaluación de la negociación no es un aspecto meramente formal, sino que tiene una gran utilidad para la organización y para las futuras negociaciones. No debe olvidarse que la mejor forma de aprender a negociar es negociando, y sistematizar la experiencia vivida, permite ordenar el proceso de aprendizaje. Su importancia, entonces, radica en los siguientes aspectos:
Permite ordenar las
experiencias y lecciones obtenidas en la negociación colectiva desarrollada.
Más aún, como todo proceso colectivo, requiere también una evaluación
colectiva: cada persona tendrá posiblemente su visión particular, lo que
favorecerá el intercambio y permitirá el aprendizaje de todos los involucrados.
Como todo colectivo
integrado por personas adultas, es necesario que cada uno asuma sus
responsabilidades, para lo cual todos los participantes de la negociación están
expuesto a ser evaluados por sus pares, con la finalidad de ir conociendo las
capacidades y habilidades, pero también las debilidades, de modo que en el
futuro cada uno pueda asumir los papeles y tareas que más se adecuan a sus
fortalezas y características personales.
La actividad de
evaluación constituye el inicio de un nuevo proceso de negociación colectiva,
ya que al constatar los errores y las deficiencias, se comenzará a reflexionar
sobre las medidas que deberán tomarse para superarlas. Igualmente, al valorar y
reconocer las capacidades y logros del equipo negociador y de cada uno de sus
integrantes, se velará por mantener y profundizar dichas fortalezas.
El proceso de
evaluación debe ser sistemático, y cumplir ciertas etapas. Se señala a
continuación una estructura de evaluación que puede resultar útil, aunque no
excluyente de otras metodologías o instrumentos complementarios. Se sugiere la
siguiente metodología:
·
Evaluación personal: es importante que
cada dirigente se pregunte sobre lo que ha significado el proceso, además que
dé su parecer sobre lo positivo o negativo de los otros compañeros, y por
último que evalúe el trabajo en equipo.
·
Evaluación de objetivos: deberá
retomarse la planificación de la negociación, revisar los objetivos y
cotejarlos con los resultados. Interesará principalmente conocer las causas, ya
sea del éxito o del fracaso.
·
Evaluación colectiva: es necesario saber
en la forma más objetiva posible, cuál es la opinión y el grado de satisfacción
o insatisfacción de los representados, tanto respecto del proceso mismo, como
de los resultados de la negociación.
·
Evaluación bipartita: sería muy
importante intentar una evaluación conjunta de ambas partes, sindical y
patronal. Es indispensable que la relación laboral pueda enriquecerse, y
verificar en qué medida la negociación favoreció o no dicha relación.
Referencias:
Sepúlveda J.M.; Vega,
M.L. (1998) Guía Didáctica para la Negociación Colectiva. Oficina de
Actividades para los Trabajadores Equipo Técnico Multidisciplinario-Lima
Servicio de Derecho del Trabajo y Relaciones Laborales. Chile.
Pozner,
P. (2000). (6) Negociación. In Diez módulos destinados a los responsables
de los procesos de transformación educativa (p. 32). Buenos Aires,
Argentina: IIPE Buenos Aires. Retrieved from
http://poznerpilar.org/biblioteca/museo_feria/www.pgi.me.gov.ar/download/Mod06.pdf

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